Incrustación en nautílidos cretácicos de la cuenca Neuquina: el caso de la especie Cymatoceras perstriatum

En una reciente publicación de la revista Palaios investigadoras del instituto dan a conocer interesantes relaciones entre organismos incrustantes y los nautílidos a los que se adherían. Es sabido que a  pesar de que el conocimiento de la paleoecología y la tafonomía de nautílidos y amonites ha avanzado considerablemente en las últimas décadas, quedan aún muchas cuestiones por resolver. El estudio de los incrustantes (organismos que se fijan sobre las partes duras de otros) adheridos a sus conchillas puede aportar información paleoecológica y/o tafonómica, dependiendo de si la fijación tuvo lugar durante la vida o tras la muerte del organismo que actúa como sustrato (el basibionte).

 

Vista posterior de Cymatoceras perstriatum con ostras incrustantes (flechas blancas) y un serpúlido (flecha negra).

Cymatoceras perstriatum (Steuer) es el único nautílido presente en la Formación Agrio (Cretácico temprano) en la cuenca Neuquina. Se analizó una gran cantidad de ejemplares de esta especie desde el punto de vista de su fauna de incrustantes. Para esto, se realizó un estudio taxonómico y estadístico de la misma, con el objetivo de realizar inferencias tafonómicas y paleoecológicas sobre el cefalópodo. La mayor parte de los especímenes provienen de tres localidades: Agua de la Mula, Bajada del Agrio y El Salado. Esta última presenta una concentración excepcional de conchillas de C. perstriatum, que representa la gran mayoría de los ejemplares allí colectados.

 

Fragmocono mostrando incrustantes dentro de la cámara habitación.

El material analizado de C. perstriatum consiste principalmente en fragmentos de fragmocono, si bien en algunos casos se preservó también una parte de la cámara habitación. La fauna de incrustantes está representada por nueve taxones (repartidos entre: bivalvos cementantes, principalmente ostras; serpúlidos; sabéllidos; bryozoos cyclostomados y foraminíferos aglutinantes). Los incrustantes se hallan distribuidos regularmente sobre la conchilla del nautílido, sin mostrar preferencia o rechazo por una zona en particular. Las ostras son dominantes en número respecto al resto de la fauna. Los incrustantes son abundantes, con 12 individuos por conchilla en promedio; sin embargo, la intensidad de incrustación es variable, con algunos cefalópodos presentando más de 100 incrustantes mientras que otros carecen totalmente de ellos, o se hallan incrustados por unos pocos individuos. La incrustación en el interior de la conchilla es común, en especial dentro de la cámara habitación. No se reconocen patrones consistentes de orientación de los incrustantes con respecto a la conchilla del nautílido.

 

 

Incrustación in vivo mostrando un serpúlido atrapado entre vueltas de la conchilla en (B) y en (C) otros dos.

La incrustación de los cefalópodos habría sido principalmente post mortem, es decir, se habría establecido tras la muerte del basibionte en la mayor parte de los casos. Esto se infiere a partir del hecho de que los incrustantes se distribuyen por la conchilla de C. perstriatum uniformemente, sin presentar orientación particular, y son comunes (y abundantes) dentro de la cámara habitación. El asentamiento de incrustantes habría tenido lugar tanto durante la deriva necroplanctónica (es decir, tras la muerte del nautílido, pero mientras la conchilla aún conserva flotabilidad) como en la etapa en que la conchilla yace sobre el fondo marino. Sin embargo, la presencia de incrustantes atrapados entre vueltas de la conchillas de C. perstriatum indica que estos nautílidos también sufrían incrustación in vivo; además, al parecer, eran capaces de sobrecrecer a sus incrustantes. La variabilidad en el número de incrustantes por conchilla indica que los ejemplares estudiados representan una variedad de tiempos de exposición. Sin embargo, los ejemplares colectados de la concentración excepcional de El Salado presentan escasa incrustación; muchos ejemplares de dicha localidad presentan además la cámara habitación preservada, y fragmoconos vacíos. Esto sugiere que la mayor parte de los ejemplares de El Salado habrían sido rápidamente enterrados tras la muerte. Ciertas diferencias en los parámetros de incrustación entre las localidades principales se deberían a diferencias ambientales menores entre las mismas.

Para más información, referirse al artículo original:

Luci, L. y Cichowolski, M. 2014. Encrustation in nautilids: a case study in the Cretaceous species Cymatoceras perstriatum, Neuquén Basin, Argentina. Palaios 29: 101-120.

Webpage:http://palaios.geoscienceworld.org/content/29/3/101.abstract.html?etoc